Crónica de una muerte anunciada o el fin de las pichangas
Quiero manifestar mi indignación por los hechos acontecidos el día de ayer, Jueves 23 de Junio del 2005. Tal como solía ocurrir los Jueves, me dirigí emocionado a compartir un sano momento de esparcimiento junto a mis amigos y el deporte rey.
Lamentablemente presencié una de las imágenes más penosas en lo transcurrido de estos encuentros deportivos, ya que siendo las 19:30 horas (hora fijada para el inicio del cotejo) se encontraba presente solo Andrés González y a los minutos arribó Gonzalo Rubio. Entre los 3 acordamos esperar hasta las 20:05 horas, transcurrido ese plazo, nos retiramos cada uno a nuestros hogares. En el camino de regreso a mi casa, nos encontramos con Rafael Bas y Rodolfo De la Paz, con los cuales decimos volver al coliseo deportivo, con la esperanza de que mis temores no fueran ciertos. Luego de jugar por cerca de 1 hora a “Uro, Dos, Sácala”, decidimos retirarnos finalmente cerca de las 21:15 horas, perdiendo no sólo el dinero correspondiente a la reserva anticipada de la cancha, si no además lo más importante, LA ILUSIÓN DE CONTINUAR COMPARTIENDO CON MIS COMPAÑEROS DE CURSO.
Entiendo que todos tenemos diversos problemas y compromisos que enfrentar no sólo los Jueves si no que día a día, pero yo también hago un esfuerzo y dejo muchas cosas de lado por ir a las pichangas y a pesar de que vengo probablemente más lejos que cualquiera de ustedes (exceptuando a Marcelo Aybar), me preocupo de CUMPLIR CUANDO ME COMPROMETO, LLEGAR A LA HORA Y DEJARLO TODO EN LA CANCHA.
A la vez, me llama mucho la atención que hace una semana personajes que no voy a nombrar, motivaban a comprarse camisetas, organizar campeonatos, apostar asados, hacer tabla de goleadores y acusar de falta de mística. ¿DE QUE SIRVE TODO ESTO SI NO JUGAMOS A LA PELOTA?.
A estas alturas ya no me interesa buscar culpables, hechos ni responsables, solo me queda una profunda decepción, pero a la vez tengo bonitos recuerdos de lo que fueron esos Jueves de Pichanga, donde me reí y compartí con los que son mis amigos por ya hace más de 14 años.
Pero toda esta palabrería es con un motivo claro, ya que dados los hechos acontecidos y por todos conocidos, he tomado la triste decisión de NO ASISTIR MÄS A LAS PICHANGAS.
Además me doy el gusto de decirle a todos los que se sientan tocados y/o afectados: VAYANSE A LA MIERDA !!! y si no les gusta, pueden METERSE SUS PICHAGAS POR LA RAJA !!!.
Por su tiempo y comprensión, muchas gracias.
Se despide atentamente,
Fiul Izocis Iguiyo a.k.a Paul Azócar



